La historia de una gran marca olvidada. Alpine

 

            Si ahora tuviera, lo primero carné y lo segundo, dinero para comprarme un coche, seguramente elegiría un coche que desde que se dio a conocer hace más de tres años, ha revivido a una marca que tenía tras de sí una apabullante historia, sí, hablo del Alpine A110 y hoy vamos a hacer un repaso por la historia de la marca y vamos a detenernos un poco en sus modelos y en su paso por la competición, ¡vamos allá!



Todo comienza a mediados de 1940 cuando un jovencísimo Jean Rédélé ya era propietario de la concesión que el propio Louis Renault había fundado. Antes de obtener la concesión en Dieppe, Jean había estudiado en la escuela de negocios, donde aprendió todos los secretos con Renault. En 1950, cuatro años después de comenzar a dirigir el concesionario descubre los deportes de motor como la mejor forma para probar los coches de producción; no solo eso, sino que también se da cuenta de que las victorias son la mejor forma de hacer ventas.

            Así a Rédélé le entra el gusanillo por los motorsports, por lo que elige el 4CV para iniciarse; no le fue para nada mal, ya que, en su segunda participación en el Rally de Dieppe, se lleva la victoria. Esto le dio confianza para que un año después participara en el Rally de MonteCarlo, donde se llevaría un fabuloso cuarto puesto.

Los siguientes tres años estarían cargados de éxitos, en cierto modo debido a que el protagonista de nuestra historia le había encargado a Giovanni Michelotti el diseño y la construcción de una carrocería más aerodinámica.

Jean ya tenía una reputación de piloto consagrado, pero, a partir de aquí decidió reajustar miras y volver a dedicarse al trabajo para el cual se había formado, los negocios. Sin embargo, se seguiría empleando en el mundo de la automoción ya que continuaría comercializando sus propios coches


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Es de esta forma, como en 1955, cuando Rédele tenía 32 años, el 4CV Special Sport se convertiría en el Alpine A106. Curioso es que el nombre de Alpine no surgió de una consulta con la almohada, sino que el francés elegiría este nombre debido al disfrute que sentía conduciendo su 4CV por las carreteras alpinas. De esta forma, quería que, ya desde que escuchan el nombre, los clientes sintiesen ese placer por la conducción. Antes de continuar, ¿qué os parece si le echamos un ojo al Alpine A106?

Tal y como comenzó haciendo Porche con el Volkswagen Beetle, Alpine cogió un modelo de Renault, en este caso el 4CV, y lo hizo más prestacional, manteniendo eso sí la plataforma, la mecánica, los frenos, ruedas y caja de cambios del coche donante.

Se produjo desde 1955, cuando Redelé presenta la marca con tres A106 en la Régie Renault en Billancour, cada uno de uno de los colores de la bandera francesa, hasta 1961; tenía una carrocería de fibra diseñada por Michelotti y era de tipo Coupé de dos puertas, cubicaba 747 cc y la potencia se movía desde los 21 hasta los 43 cv, la caja de cambio dependiendo de las versiones variaba de las tres a las 5 velocidades; mientras, el peso total del conjunto era de 540 kg.



La base del A106 serviría para el A108, que a su vez sería el origen del A110, la berlinetta que ha marcado historia en la marca francesa. Este modelo tomó de referencia el afamado Renault 8, que cedió muchas piezas al modelo deportivo. El proyecto como los anteriores corrió a cargo de Michelotti, que configuró una carrocería que sería la base para este todo atrás, con motor y tracción traseros que le conferían una maravillosa motricidad a costa de una dudosa agilidad.

Estéticamente, la mayor novedad era la parte trasera más alargada que su predecesor, no superaba los 750 kg de peso lo que, como después veremos, nos daría una relación potencia peso aceptable.

El coche fue producido en varios países, de tal forma, veríamos como se construía en México, Brasil, Bulgaria y por FASA en España, donde no llegó hasta 1967. Estas delegaciones en la producción derivarían en que, las versiones que se comercializarían no coincidiesen, así en España se comenzaría vendiendo el 1100 hasta 1970 y se continuase con el 1300 hasta 1976 para finalizar con el 1400 en 1978.



Los motores en el Alpine variaban, el 1100 llegó a montar motores de 66Cv y el más potente sería el 140CV de la versión 1600 SC, que no veríamos en España. En cualquier caso, estas mecánicas nunca serían caracterizadas por su empuje sino más bien por su elasticidad y su fiabilidad.

Toda esta receta incluía un interior incómodo y modesto, incluso claustrofóbico, eso sí, con un cuadro de instrumentos completo, que nos permitía conocer en cada momento el estado del motor.

Así el coche, cuando se comenzaba a conducir destacaba por su estabilidad y nobleza. Se movía con aplomo y agilidad y había que portarse muy mal para sacarlo de su sitio, aún y todo si lo conseguías todavía tenías la capacidad de reaccionar controlando de forma más o menos elegante la situación. Todo esto, gracias a las suspensiones, independientes en los cuatro ejes y a su puesta a punto.

En la competición el coche fue una auténtica super estrella debido a su ya mencionada agilidad y maniobrabilidad. Su primera victoria llegó en el Rally de Lions de 1963, pero todo empezaría de forma más seria cuando en el 67 surge el equipo oficial Alpine Renault consiguiendo el año siguiente el Campeonato de Francia. En 1970 la versión 1600 S obtiene la homologación del grupo 4 y comienza a competir de forma internacional. Así, Andruet se coronaría con una de estas unidades campeón de Europa, no estaría sino anticipando lo que vendría posteriormente en el mundial de rallyes.

En el 71 obtiene su primer rally de Montecarlo, y aquí comienza la gloria para los franceses. En el 73 se llevaría el título mundial, pero la llegada del Stratos le puso las cosas difíciles al equipo oficial, aunque en manos privadas seguiría recolectando éxitos.

Pero antes de esto los de Dieppe ya habían cosechado ciertos éxitos en el asfalto, gracias al M64, así con una receta a partir de motor pequeños de 1 y 1.3 L gordini y una supercuidada aerodinámica venció en 1964 en LeMans.

            Más tarde, en el 78 vencería de forma absoluta en LeMans, con el A442B, victoria que hizo que el programa de resistencia de la marca se detuviese y se centrasen las miras en un proyecto para diseñar el motor 1.5 turbo del coche de fórmula 1 de Renault.

Dos años antes del éxito mundialista en los rallyes, la marca ya tenía sucesor para este icono de los 60, el A310 que fue presentado en el Salón de Ginebra de 1971. Contaba con un bloque de 1.6 litros y 140 CV, cifra que se estiraría posteriormente con la llegada del V6. Este motor era de 2.7 litros, supercuadrado con un carburador solex de doble cuerpo y otro monocuerpo. Entregaba el par máximo a 3500 vueltas y la potencia máxima a 6000 por lo que era bastante elástico. Estaba unido a una caja de cuatro relaciones.



La estética de este coche era de corte infinitamente más moderno que su predecesor, adaptándolo así a la nueva situación temporal. Tenía un chasis construido en torno a una gran viga central a la que se unían el resto de las componentes. Algo peculiar de ese modelo es que en la versión de 4 cilindros el peso era de un 40% delante y un 60 detrás, lo cual ya es peliagudo, pero lo más grave es que en la versión de 6 cilindros el tren trasero cargaba con el 67% del peso. Esto lo hacía increíblemente inestable, por lo que, para solucionarlo, se le acoplaron los trenes de rodaje del R5 Turbo.

A nivel de suspensiones contaba con triángulos superpuestos en los dos ejes, muelles helicoidales y amortiguadores telescópicos. El sistema frenante contaba con discos ventilados en los dos ejes.

El interior de esta máquina era muy lujoso y equipado, algo novedoso en la marca ya que previamente los coches contaban con un interior muy minimalista.

A la llegada de 1984, el A310 sería sustituido por el GTA, el cual pretendería desprestigiar a su rival, el porche 911 carrera. Para ello contaba con un propulsor V6 derivado de su predecesor, pero con una cilindrada elevada hasta los 2.9 litros que entregaba una potencia de 160CV. Un año después Alpine se dio cuenta de que se encontraba en una época en la que hasta la cafetera era turbo, así que sacó al mercado el GTA V6 Turbo que cogía el motor del Renault 35 entregando 200CV de potencia.

El coche tenía más o menos las mismas prestaciones que su rival, el 911 carrera. Penalizaba sin embargo en el consumo, que rozaba los 16 litros frecuentemente, esto hacía que los departamentos de medioambiente de muchos países como Suiza no estuvieran muy contentos y no aceptasen al GTA. Dos años después de surgir la versión turbo esta precisó de un catalizador que reducía la potencia hasta los 185 CV

Dinámicamente era mucho más agradecido que su predecesor, ya que este contaba con un mejor reparto de pesos, que le permitía tener una agradable agilidad. Lo que no quita que siguiera siendo un todo atrás, con los seis cilindros colgando por detrás del eje trasero y de propulsión.

La producción de este modelo cesó en el 91 cuando se habían vendido 6642 unidades. Sin embargo, un año antes, en 1990 se presenta el a610, el que a priori no era sino una revisión del modelo, pero que en último término era un coche totalmente nuevo.

Sin numerosos cambios técnicos la marca seguía fiel al chasis tubular de viga central y al todo atrás. Seguiría usando el motor del A310, pero con la cilindrada aumentada hasta los 3L. Soplaba un turbo Garret t3 que insuflaba 0.73 bares de sobrepresión, elevando la potencia hasta los 250CV.

EL chasis del GTA no soportaría tal entrega de potencia, por lo que se mejoró los materiales del modelo para permitir soportar tal caballaje. La suspensión era de doble triángulo en los dos ejes. La frenada corría a cargo de discos ventilados de buen tamaño.

El exterior en su origen era tachado de demasiado continuista, pero detalles como los faros escamoteables distinguían el coche de su predecesor marcando una nueva etapa en la marca. El lateral era muy limpio con una línea de tensión que recorrían en su totalidad la carrocería hasta llegar a la zaga que se mantenía muy continuista a pesar de los cambios en el paragolpes y ligeramente en los faros.

En el interior se retocaron el salpicadero y el cuadro de mandos, que mejoraban la habitabilidad de un coche que ya era de por si agradable de ocupar. Sin embargo, ergonómicamente el volante quedaba muy lejos y los pedales demasiado centrados, lo que hacía que el punta-tacón fuera cuanto menos difícil. Este modelo incorporaba además ayudas y gadgets como la dirección asistida, el aire acondicionado y el ABS que mejoraban aún más la experiencia. Sin embargo, tenía una tremenda pega, y es que no contaba con maletero, ya que delante se encontraba la rueda de repuesto, la batería y el depósito, y el único hueco libre eran las plazas traseras que quedaban entonces inutilizadas.

A partir del A610 Alpine caería en la inactividad y la fábrica de Dieppe comenzaría a construir modelos de la división de Renault Sport. Sin embargo, a pesar de que no produjese ningún modelo, la marca nunca desaparecería ya que estaría en colaboración con otras marcas como Caterham. Además, el hecho de que Alpine dejase a Renault Sport su fábrica y operarios explica la excelencia de los modelos deportivos de Renault, que son creados y montados por trabajadores que única y exclusivamente se dedican a los modelos deportivos, los cual es excepcional para el producto final.

Pero esta historia no acaba aquí y es que después de esa inactividad de casi dos décadas los de Alpine se propusieron resucitar a la marca, y fue alrededor de 2012 cuando los de Renault se dio cuenta que los coches aspiracionales estaban en pleno auge y, sobre todo, eran muy rentables, así cuando la marca cumplía 50 años pudimos ver el Alpine A110 50. Un coche muy deportivo pero que no encajaba con los valores que la marca llevaba por bandera.

Así se reharía todo el proceso de diseño para crear el Alpine A110 visión, un coche que sería tremendamente fiel al que veríamos poco tiempo después y que se está comercializando hoy en día. Un modelo con estilo neoretro, motor central, agilidad maravillosa, sin duda, mi coche fetiche hoy por hoy.

Hasta aquí esta maravillosa historia de la marca de deportivos de Renault, espero que os haya gustado y parecido interesante, y ahora solo me queda deciros que, hasta la próxima, ¡cuidaros!

 

 

 

 

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